
| (DEL ESPEJISMO DE UN DIOS QUE DEAMBULA POR SU PROPIO EGOÍSMO, DE LA BRUTALIDAD CON QUE EL TIEMPO DESFLORA MI ALMA, DE LA SUTILIDAD CON QUE YO LE DEJO HACER, DE LAS MANERAS DE OLVIDAR, DEL DELÍTO POR COMETER, DEL GESTO CON QUE CONCENTRAR EL INSTANTE, DEL SILENCIO EN QUE SOSTENGO MI VACIO ARGUMENTAL, DE LOS CRITERIOS POR CORROMPER, DE LA DISTANCIA QUE SEPARA EL ACTO DE LA VOLUNTAD) |
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Resetear. El tiempo desgarra mis intenciones dejando heridas en el alma que jamás cicatrizarán. La derrota se esconde en mi sombra, y el enemigo me murmura, al oído, secretos que no logro ocultar. Mi aliento cae preso en la tela de araña de la impotencia, y el reloj de arena prosigue su camino. El dolor es directamente proporcional a la distancia que me separa de ti, y ahora me separa la mayor de las distancias, yo. Seleccionando palabras con que describir aquello que no logro concebir (que estúpido). Oportunidades agotadas, sorteos de felicidad amañados, dulces con el sabor más amargo, inclemencia del recuerdo, presunción de culpabilidad, cánones impuestos a la vida, intereses elevados a corto plazo, redención fuera de tiempo, infidelidades de mi alma, enchufes para la nada, ir de vuelta. Tal vez nos deberían dar la posibilidad de resetear el alma, no crees? |
| ...payaso no sé... | |
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Soplo. Reducir todo a un soplo simple y ausente, en un alarde de impotencia, reducir todo a un pensamiento errado y fugaz. Un silencio tullido que no logra pasar inadvertido entre una multitud de susurros. El murmuro de una campana de decepción que se aleja eternamente en un espacio limitado por los muros de la estupidez. La forma venció al contenido de nuevo enmudeciendo mis ansias de comunicar estos sentimientos que vacilan en el vértice de mi compostura. |
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Nadie debe ser dueño de la posibilidad de abundancia que nos pertenece a todos. La realtividad de mis circunstancias se oculta bajo el peso del cansancio al llegar a casa después del trabajo (musita mi vecino mientras revisa su cartera a fin de mes). Cuanto más engañado estes más lucharas por defender el engaño. Algo no encaja y lo sabes, pero eludes ese silencio inadecuado en tu cerebro, hundiendo un poco más los pies en el cemento. La injusticia nos parece inevitable, es lógico, sobretodo si tenemos en cuenta que mientras formemos parte del sistema seremos culpable de ella. La competitividad no nos motiva, nos empuja, dejando siempre la verdad atrás y victimas bajo un triunfo que nunca llega y que nos somete a un ansia constante. Es posible el cambio? Sí es posible, sólo depende de ti. |