
| (DEL ESPEJISMO DE UN DIOS QUE DEAMBULA POR SU PROPIO EGOÍSMO, DE LA BRUTALIDAD CON QUE EL TIEMPO DESFLORA MI ALMA, DE LA SUTILIDAD CON QUE YO LE DEJO HACER, DE LAS MANERAS DE OLVIDAR, DEL DELÍTO POR COMETER, DEL GESTO CON QUE CONCENTRAR EL INSTANTE, DEL SILENCIO EN QUE SOSTENGO MI VACIO ARGUMENTAL, DE LOS CRITERIOS POR CORROMPER, DE LA DISTANCIA QUE SEPARA EL ACTO DE LA VOLUNTAD) |
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Alimentado de detalles el destino claudico ante este sentimiento que arrastra a mi corazón a latir por ti, sólo por ti, como si no hubiese otra razón en este mundo (que al fin cobró sentido) para seguir viviendo. Repito tu nombre en el silencio, en la oscuridad, en la soledad, de mi alcoba y sé que sólo hay un futuro posible, el que nos une, el resto es sólo vacío. Sé que he prometido no jugar, pero permite que haga una última apuesta a todo o nada, apuesto por ti, o tú o nada. He de levantarme cada mañana cargando mi alma con tu imagen para enfrentarme a está vida tan cuesta arriba, porque sé que la única forma de llegar a la cima, que eres tú, es está, olvidar las circunstancias, no olvidar los propósitos y dar paso tras paso invencible de moral. Sé que me amas, pero también sé que este amor está herido, en mi mano está el sanarlo, y juro por mi vida, que lo haré, que no concibo otra forma de vivir que no sea hacia adelante, hacia ti, hacia la verdad, hacia el bien, hacia la bondad, hacia el amor, siempre en el camino del esfuerzo. He visto mi mundo hundirse, he visto el silencio abrirse paso en mi vida, pero también me he visto resurgir y aprender del silencio que impera allí abajo la única forma de no volver, romper la nada con tu voz, que lo llena todo y mantenerla ardiendo en mi interior. Cierto es que lo estoy pasando mal, cierto es que sufro, cierto es que no quiero hablar de ello, que sólo quiero saborear los triunfos, y que si en algún momento caigo en el sufrimiento será para coger carrerilla hacia la felicidad. Te amo, y aunque este tiempo sin ti se me antoje eterno, sé que no lo será, que llegará el día en que podamos volver a volar juntos, en un cielo despejado, planeando sobre los tejados del pasado rumbo a nosotros mismos. Te amo, gracias por existir. |