
| (DEL ESPEJISMO DE UN DIOS QUE DEAMBULA POR SU PROPIO EGOÍSMO, DE LA BRUTALIDAD CON QUE EL TIEMPO DESFLORA MI ALMA, DE LA SUTILIDAD CON QUE YO LE DEJO HACER, DE LAS MANERAS DE OLVIDAR, DEL DELÍTO POR COMETER, DEL GESTO CON QUE CONCENTRAR EL INSTANTE, DEL SILENCIO EN QUE SOSTENGO MI VACIO ARGUMENTAL, DE LOS CRITERIOS POR CORROMPER, DE LA DISTANCIA QUE SEPARA EL ACTO DE LA VOLUNTAD) |
|
dolor de muelas! El viento llamaba a la puerta, como la liturgia de una naturaleza agónica que reclamara nuestra atención. El sol está a punto de salir y yo no puedo dormir. Sentado frente a un papel al que intento transmitir las sensaciones (como se eriza la piel cuando oigo aquella canción que me recuerda a ti), los sentimientos (como el dolor que conmueve mi alma cuando imagino tu ausencia) y los pensamientos (como cuando en una alarde de ilusión que se romperá lucho por comprender el criterio que me condujo a ser quien soy). Así es como detengo el tiempo, manchando un papel con instantes que se perderán como un punto insignificante en un enorme universo de puntos insignificantes. Y es en la grandiosidad de esta insignificancia donde descansa el preciado valor de mi existencia, poder sentarme un amanecer frente a un papel a destripar mi corazón y aunque sea por un momento sentirme vivo, comprender que las palabras nunca son vacías y que las esperanzas que hoy nos pueden quebrar el gesto fueron ayer las que nos mantuvieron cerca de nuestros sueños, y que nacerán otras (somos el resultado del oscilante sigilo que acaricia el cielo cada vez que nace una nueva esperanza en nuestra alma). Pero también sé, y no olvido, que caerá el telón el día que perezca nuestra última esperanza, tan sólo espero despertar aplausos entre el público y así dormirme con el dulce sabor del orgullo de haber dado todo lo que podía dar de mí. (doy gracias al dolor de muelas que me proporciono este momento de reflexión) |
![]() busca tu punto |
|
alegato Un punto de vista inhibido por la realidad. Disponemos de poco tiempo, y las conjeturas están agotandonse. Me paso la vida buscando un mobil para lograr inculparme de mi propio sufrimiento, y así poder desarrollar un alegato brillante, el alegato de mi vida, aquel que me libre de la cadena perpetua que merezco. Soy acusado, fiscal, y defensa, Pero el juez, el juez, es un grandisimo hijo de puta que se hace llamar destino. Así que aquí tienen mi alegato.
Sí, señor juez, mi cliente es culpable. Es culpable como lo fue el silencio abrupto y traicionero que le empujo a huir de sus propios sueños. Es culpable de haber arrebatado la inocencia a su conciencia y de ocultar la verdad a si mismo, es culpable de silenciar su dolor con gritos de auxilio, de volar demasiado cerca del sol. Es culpable de meterse en el corazón de la gente que le acompañó en su camino y de robarles la tranquilidad que merecían, cuando en un alarde de estupidez intento alejarse de si mismo. Mi cliente no es más que un niño elefante que destripa un muñeco perfecto, en un rincón alejado de la conciencia de un mundo que le exigía demasiado. Su insensatez le llevó a prometer futuro a un moribundo. Con un sigiloso y certero golpe de bisturí hizo explotar la burbuja de ilusión que lo impermeabilizaba de la incesante lluvia de desasosiego. Y lo hizo para calmar la sed de un pasado que no lograba olvidar. Mi cliente, sí, asesinó, a sangre fría, a aquello que pudo ser, y ahogó con su alma cargada de miedo la luz que incesante le susurraba en su mente que siguiera adelante.
El juez impasible me sentenció en virtud de la vida a seguir luchando. |
![]() Buster Keaton |
![]() corazón |
Cristina Envenenando mi copa de vino me adentro en la mansedumbre de una pasión que se desliza por un hilo de incertidumbre. Me descuelgo lánguidamente por la cara imposible de mi pretérito imperfecto, afianzándome en el recuerdo que dentro de un momento dejaré atrás, imponiendo circunstancias desprovistas de criterio. No soy más que el reflejo al que escupo en el espejo. Doy fe de mi arrogancia, basándome en la poca fe que oculto al siguiente movimiento. A la intemperie de los sentimientos prohibidos me supongo inflexible ante mi mismo. Perpetuo caminar que nos lleva a la intimidad de la sinrazón. Envuelto en un manto de verborrea me siento incapaz de asumir mi presencia, de dar rienda suelta a mis instintos, y de de decir lo siento. Pero lo intento. Que tu mirada eclipsaría a las palabras que se atrevieran a describirla. Que la entonación de mis silencios no es más que mi forma de gritar lo que no comprendo. Que en mitad de la noche me despierta un impulso irrefrenable de besarte. Que no me quedan fuerzas para desenterrar mi alma. Que ya no encuentro pretextos de mi talla. Que he perdido la llave del baúl en el que guardo mi realidad. Que tu presencia impregna mi corazón del color que ha de brindar una oportunidad a mi oscuridad. Que me faltan botellas y me sobran mensajes. Que quien quiera entender que entienda y quien no que me olvide. |
|
insignificante Me arrastro por un reloj sin manecillas conteniendo el aliento. Vierto el continente en el contenido menospreciando el pasmo que producirá esta incongruencia en mi dieta mental. Miro a mi alrededor y me doy cuenta que cuanto más lejano siento todo aquello que compone el mundo concreto más me cuesta alejarme de el. Me veo en el callejón sin salida de un laberinto de obscenidades conceptuales intentando calcular la densidad de la mentira que me condujo hasta aquí. (…estoy empezando a sospechar que todos los tuneles llevan al mismo sitio…) . |
![]() Pasar Miedo |
|
Mirada Muerta Deambulando por el factor decisivo, lamiendo la gota que rebosa el vaso. Cada día que pasa me resulta más díficil desligarme de esta pulcra e inconcebible indiferencia hacia la verdad. No obstante, el cebo es tan apetitoso y las horas se deslizan tan lánguidamente hacia ninguna parte que la realidad parece un juego, y el riesgo la realidad. Dónde está el motivo que nos empuja a dar el siguiente paso?, le pregunto al espejo, y él…, él se limita a dibujar una mueca burlona a forma de despedida. La mirada muerta de un felino que se despedaza a si mismo en una jaula de cristal se clava en mi mente llenando mi alma de oscuridad. Permanece cerca, tengo miedo. |
![]() mirada muerta |
![]() Sick |
Un lugar llamado "Estoy Enfermo" Escudriñó en su pensamiento en busca de las palabras adecuadas para liberar a su conciencia del peso de ese concepto que lo estaba asfixiando. Pero tan sólo encontró un montón de vocablos gastados que apenas se acercaban al punto de apoyo en el que quería sostener su argumento. Frunció el ceño y se encogió de hombros en un mismo gesto imposible, y siguió caminando hacia ninguna parte. La luz despuntaba por el horizonte dotando de un matiz de realidad a ese ocioso mundo de sombras en el que tan a gusto se sentía. Todo cobró vida, todo excepto su mente, que seguía oculta tras ese material aislante que se hacía llamar "El Yo Mismo". Alzó la vista buscando una mentira en la que poder descansar un rato, la noche había sido eterna, el camino infinito, y su calzado que no era adecuado empezaba a levantarle ampollas. No tardo mucho en encontrar una, un cartel sucio y corroído anunciaba que acababa de entrar en el poblado llamado "Estoy Enfermo". Cual de todas estas casas de espejo debía ser el bar? se preguntó. Guiado por la inercia y el olfato se deslizó por el laberinto de reflejos, con la, al principio grata, sensación de haber olvidado la soledad. Tras varios instantes, se detuvo, un poco agobiado de no encontrar sentido a este camino-rompecabezas, el cual, por fin se daba cuenta, cada vez sería más difícil deshacer. Oyó como su propia voz hilvanaba una liturgia de violencia verbal, y el terror se apoderó de él, al no saber con certeza si su propia voz provenía de sus labios. Una carcajada macabra quebró de un solo impulso el mundo de los espejos. Y "El Yo Mismo" se enfrentó al silencio de una caída sin fin en el pozo de la negación. El paciente sin nombre despertó sobresaltado, y un hombre de bata blanca le dijo: tranquilo, era sólo una pesadilla, abre la boca, es la hora de tu medicación. Pero el paciente sin nombre no se dejó engañar. (aún se distinguir los sueños de la realidad), musitó mientras esbozaba una sonrisa de complicidad a su soledad. |
| un tipo corriente Perpetra la vida, se suplanta en un laberinto de incertidumbre, y sonríe, al descartarse con una escalera de color. Inventa excusas descabelladas negándose a asumir un error de concepto que le resta sentido a sus actos. Cosecha la inercia de su devenir con la sensación de haber comprendido sólo que quieren decir los silencios fuera de lugar. Vencedor en una batalla que nunca existió, presume de una condecoración clavada en el alma. Persiste en ocultar pruebas que lo inculpan de haber ocultado pruebas. Aprovecha las oportunidades, y no reserva energías para mañana, por si no lo hay. Se oculta tras un inútil paño frío de indiferencia que no esconde la cascada de sentimientos que empaña sus gestos. Miente lo justo y sólo si antes se lo creyó el primero. Con cautela, busca un aplauso indefinido que le solvente la papeleta. Y se siente un poco necio y cobarde por no escribir en primera persona. |
![]() Superman |
![]() |
| (el miedo) Cayeron mis párpados por el peso de la conciencia, mientras escuchaba atentamente los latidos de mi reloj. Y el sueño llego como siempre con su gran vestido azul de falsa inocencia. Un niño pataleaba desesperado a unos metros de la costa luchando contra su propio peso. Sus gritos se perdían en la soledad de la playa. Cuando del agua surgió ante él una enorme figura púrpura, rodeada por miles de fichas de domino y el tiempo dejó de existir. El niño le pregunto: Quién eres? La figura levantó la cabeza lentamente, con llamas en la mirada, y de entre sus fauces surgió un grito desgarrado que desplomó las fichas en cadena. El gritó llegó al niño como un susurro que se repetía inifitamente: (soy el miedo). Y el sonido seco de las fichas al caer semejaba los golpes desesperados de un enterrado en vida. El niño cogió aire y las fichas se irguieron. Preguntó: Voy a morir? El miedo se acerco dando grandes pasos hasta el niño y sonriendo, con su enorme mano le hundió la cabeza en el mar y esta vez el grito hizo volar las fichas formando estelas en el aire. |
![]() Baudalaire, Rimbaud, Blake, Burroughs. |
A veces me siento tan bien que no necesito escribir. Otras no puedo, no llego a las palabras, que, ebrias de fuerza, se escapan por la comisura de las ideas. Una negación natural que frenar. Me siento tan impotente. No logro capturar el tiempo en mi red de palabras. Sospechas demasiado inútiles. La costumbre que invade mi facilidad de palabra, se afianza a un firmamento vacío, lanzando conceptos al vuelo. Y, sin merecerlo, deslizándome por ese hilo depravado, gozo de mi talante infeliz. Se evade aprovechando la inflexión de sentimientos, en dirección a lo perdido. Serán las palabras esa traición que me liberará cuando deba tomar partido de mi propia vida. No soy mi mejor obra, no crezco dentro de mi presentimiento, no voy a dar sentido a tu confusión, no estoy lo suficiente lejos como para perderme, pero, qué más da? Un tributo lejano, en una circunstancia extraña. Y en la escuadra de tu indiferencia brotó tendencioso el olvido que hoy me deja balanceandome en la duda, frente a un libro en blanco. La inocencia de abstraerse sin concentrar la intensidad de la supuesta reflexión en un sentido que desarrollar, se considera, en ocasiones, y desde algunos puntos de vista, un defecto o falta de disciplina cargada de vagancia. Y lo mejor es que tal vez tengan razón. El juego debe empezar. De la falta de tiempo nacerá el perfecto enemigo, aquel que nos enseñará el camino. La voz se deformó grotescamente. Y las palabras hilvanaron un nuevo mensaje. |
![]() La Naranja Mecánica |
| Un talento resignado a mitad de camino La impaciencia con la que hablas consume el sentido de tus palabras, y, aún así, sé lo que me quieres decir, lo sabía antes que tú. Pero al escucharlo por el tamiz de tu pensamiento no puedo evitar llorar nuestra inocencia, nuestra benevolencia ante el golpe de la hoja en mitad de la noche. El destino nos alcanza y somos nuestro propio miedo reflejado en la mirada del otro. Casi puedo sentir la zozobra de esos sueños que siempre supimos vacíos de futuro. Ocultar la luz nunca fue suficiente para la oscuridad, para sus noches de soledad. Y, sin embargo, he dejado de presentir la tristeza en cada verso que luchábamos por ignorar. No quiero verte llorar cuando el último grito sea ahogado por la última brisa. Nuestra historia pertenece a un tiempo que nunca existió pese a lo evidente de la sangre que tiñe nuestro lecho. Nos sumimos en un silencio cansado que anunciará la decisión que nos superó. La idea que atenaza la esperanza guía nuestros pasos. La realidad se aleja insatisfecha y las risas caen en la sin razón. Sólo espero que nadie lamente nuestra muerte. |
| Soy. Soy la caricia que te venderá al olvido de un orgullo un tanto juglar, tu mejor complejo, la distancia entre tu subjetividad y la objetividad, y la falta de necesidad de que te lo diga. Soy la traición que cometerás mañana cuando forniques con Judith, la novia de tu único hermano, soy el orgasmo que sentirás, y el arrepentimiento que le seguirá. Soy la primera ilusión que rompiste, y la primera que conseguiste. Soy un truco barato del subconsciente y la primera impresión de tu esposa al conocerte. Soy esa línea que como una cuerda de comba une tu nacimiento con tu muerte. Soy lo recorrido y lo que queda por recorrer. Soy lo que quieras que sea.
|
| ¿A quién va usted a creer, a mí o a sus propios ojos? Aprender a infundir el privilegio como una condena que nos vacíe de valores. Nos otorgamos le beneficio de la duda con la misma repugnante facilidad con que acortamos la densidad de tiempo que nos separa de la bruma del regreso. En secreto, cobijamos los más oscuros pensamientos, aquellos a los que no nos enfrenta el espejo, aquellos a los que abstraemos de nuestra conciencia humana, brutalmente humana, en secreto. Laberintos de materia gris, encerrados en si mismos, desprovistos de rigor emocional, intrínsecamente ligados al régimen de soledad que proclama como estandarte la condición humana. Diminutos fragmentos de infinito chocando ebrios de su improbable existencia esbozan un sentimiento de agónica duda, de inflexible ignorancia (irremediable condición de todo aquello que es capaz de reconocerse ante si mismo). Que brillante suspicacia la de la necesidad de expresar nuestro miedo en sutilezas del tamaño de nuestra esperanza. Qué se puede esperar de un dios que oculta pruebas, que nos obliga a decidir sin aportar razones, que nos sume en una apuesta, que nos sumerge en la cotidianidad de un sentimiento de culpa del que no logramos encontrar un origen ni un fin, que nos deja vagando en un manto de penitencia por un pecado que no somos conscientes de haber perpetrado, a manos de una fe que no podemos cosechar. El bullicio de silencio de una multitud de ilusiones, se apelotona contra un muro de realidad que nos contempla impasible, absorto en un pensamiento difuso. Qué me lleva a ocultarme tras las palabras? Dolor, el dolor de tener que soportar la responsabilidad de mis actos, de mi propia vida. O, en virtud de la responsabilidad, la culpa, los actos, y la vida, el dolor que me provoca esa extraña sensación de no ser más que mi propio público, y la tristeza de quedarme dormido en el primer acto. |
![]() Groucho Marx |
![]() Dalí: En busca de la cuarta dimensión |
| Me rindo ante lo obvio, aunque soy incapaz de distinguirlo de la vulgaridad de la orgía de impotencia de nuestras costumbres. Tiempo para romper, nadie merece su delito, pese a la culpa que le empuja. Intrusos inalterables en una partida que no reconozco, pero debe ser importante, lo dan en televisión. Estoy cansado de fingir mi presencia, mientras, tú, amontonas las palabras que no conoces sobre la base de un tiempo que pierde consistencia. Pude mentirte pero no fue necesario, nunca dudaste de mi miedo. Afila tus sueños y no rechaces su cinismo, es ciego. |
![]() Pink FLoyd: The Wall |
Lo único que se es que soy un cubo sin lados, la inspiración de un motor que nunca duerme, la comprensión que te deja sin habla, cuando todos somos uno, pero no la longitud que separa el acto de olvidarme. De que me entiendan depende la seguridad que ha de valerme de comprensión. Es imposible dejar de sentir sin olvidar las palabras. A mente es un testimonio que merece la pena oír. De su vulnerabilidad depende la fe de todo lo que necesita cambiar. No precisamos el sufrimiento, mañana no me entenderás, aunque parezca absurdo eludir el problema es mejor dudar, que el aplauso es producto de mi razón, y mi percepción esta atrapada en una identidad. La esquizofrenia de un sueño que se fuga de la metáfora, estoy cansado y un poco aturdido, es la fiebre del poder. Nadie dice nada. Fluyen los conceptos que me hacen elegir, es tan fácil saber que la existencia no se mide con el pensamiento, que de la ignorancia proviene la iluminación, que el sueño repara la inocencia y la droga acerca a la realidad, o no. Si me equivoco, estaré vivo. Debo estar dentro del error. Las palabras salvaron mi vida sumiéndome en una bendita estupidez. La respuesta que no esperamos a la pregunta que no pronunciamos. El bienestar, el calor de los latidos de mi corazón, es ridículo aparentar seriedad ante nuestro propio funeral. No termina la traición, se insinúa desde lo alto de la desesperación. |
![]() Egon Schiele: AutovidentesII (Muerte y hombre) |
Aferrarse a la calma carente de esfuerzo. El mensaje ha sido lanzado, pero el orgullo ha sido traicionado, y las circunstancias se desentienden de su responsabilidad. El vaso se vuelca y en un rincón de la indiferencia arden mis pensamientos. Debo cultivar la posibilidad inversa a mi miedo. Un desconocimiento plausible al que olvidar venerar. Cristalizar la ausencia de sentido en un acuerdo tácito en el que reinen las primeras impresiones. La poesía de la impaciencia del fin. |
| Numero de visitas: 19668 |