(DEL ESPEJISMO DE UN DIOS QUE DEAMBULA POR SU PROPIO EGOÍSMO, DE LA BRUTALIDAD CON QUE EL TIEMPO DESFLORA MI ALMA, DE LA SUTILIDAD CON QUE YO LE DEJO HACER, DE LAS MANERAS DE OLVIDAR, DEL DELÍTO POR COMETER, DEL GESTO CON QUE CONCENTRAR EL INSTANTE, DEL SILENCIO EN QUE SOSTENGO MI VACIO ARGUMENTAL, DE LOS CRITERIOS POR CORROMPER, DE LA DISTANCIA QUE SEPARA EL ACTO DE LA VOLUNTAD)

2009

2008

2007

chat

Crisna

Libro Visitas

la jaula de cristal
Recela de la verdad y de su esplendor, esconde tus secretos lejos del alcance de sus encantos, y guarda siempre una bala por si hay que decir adiós. Efecto rebote, y tendencia a la decadencia, son mis últimos recursos ahora que se cierne sobre mi la felicidad. Luchando por zafarse del azar cayó suspendido en una inercia mental que escondía tras una sonrisa forzada y estúpida. Tira del hilo que caeremos todos.
Frases que manchaban mi alma, desligadas de un flujo argumental en las que sostenerse. Y nadie hizo nada. Todos se limitaron a observarme como un espécimen de organismo extraterrestre en cautividad. Dí un par de puñetazos a mi jaula de cristal y me eché a llorar. El aire se está agotando aquí dentro, me encerraron y olvidaron mi corazón fuera. En un rincón simulo locura mientras confección un plan para escapar por el filo de mi mente con la llave que nadie tiró al río. Así que me planto en el ángulo muerto de mi percepción y salto.


Walk On The Wild Side - Lou Reed

Caminando Por El Lado Más Bestia De La Vida - Albert Pla


El Tricicle - Soy un truhan, soy un señor
Inconformidad
Desprovistos del punto de vista absoluto, nos disolvemos en el entorno que nos protege y anula, y así, nos comemos las pollas. Como el insecto que se limita al jardín en que se arrastra, incapaz de imaginar el basto mundo que rodea a ese pequeño jardín, como el insecto, estamos limitados por nuestra magnitud a la pequeña porción de realidad que podemos alcanzar. Yo no me conformo con estar limitado, yo habito en una mente que lucha por expandirse más allá de los limites que se le imponen, una mente que busca la forma de escapar de su propia sombra y desprenderse del lastre que nos liga a la pulcritud de la ignorancia. Impaciente por evadirme de la cotidianidad me incorporo a las filas de la inconformidad asegurando mi victoria (la inconformidad en si ya es mi victoria). El secreto que compartimos nos lleva a gritar que pese a todo nada importa en realidad. Un ejemplo gráfico, lo tenéis aquí a mi lado, os dejo con el Tricicle.

…del material con que se forjan los sueños…
En el más oscuro de los rincones encontré la compañía que tanto había anhelado, que durante toda mi larga pero infructuosa vida había buscado. Descendiendo en picado me empeñaba en intentar conservar aunque fuera tan sólo un instante en mi interior, un punto de referencia con el que vencer la aceleración en la que me veía sumido. Pero el sonido de lo pasajero iba apoderándose de mi realidad y me arrastraba hacía la laguna negra del miedo. Aprendí muchas cosas que no sirvieron para nada, aprendí a administrar mi resentimiento, a ocultar el reflejo de la verdad de mi mirada, a disuadir mis instintos a destiempo, a descartarme cuando tenía una escalera de color en mis manos, a infringir las normas sin transgredir la ética, aprendí a que el tiempo en realidad se cuenta hacía atrás. Sé donde me lleva el camino de la inercia, al despertador incansable que me levanta cada día a las 7 de la mañana, al punto de vista de la mayoría, a la cena precocinada, a la invisibilidad de la normalidad, a la cola del supermercado, a fichar cada día, a los 40 principales, a la envidia, a la rueda de las necesidades, me lleva al odio hacía algo que no podré concretar nunca aunque me este dando patadas en la cara. Debo escapar de esta absurda comodidad, de esta vagancia, de esta caverna de sombras. Pero mi propio peso me ahoga, aunque a veces en sueños, presiento el golpe que me espera.


The Maltese Falcon - John Houston

dolor de muelas!
El viento llamaba a la puerta, como la liturgia de una naturaleza agónica que reclamara nuestra atención. El sol está a punto de salir y yo no puedo dormir. Sentado frente a un papel al que intento transmitir las sensaciones (como se eriza la piel cuando oigo aquella canción que me recuerda a ti), los sentimientos (como el dolor que conmueve mi alma cuando imagino tu ausencia) y los pensamientos (como cuando en una alarde de ilusión que se romperá lucho por comprender el criterio que me condujo a ser quien soy). Así es como detengo el tiempo, manchando un papel con instantes que se perderán como un punto insignificante en un enorme universo de puntos insignificantes. Y es en la grandiosidad de esta insignificancia donde descansa el preciado valor de mi existencia, poder sentarme un amanecer frente a un papel a destripar mi corazón y aunque sea por un momento sentirme vivo, comprender que las palabras nunca son vacías y que las esperanzas que hoy nos pueden quebrar el gesto fueron ayer las que nos mantuvieron cerca de nuestros sueños, y que nacerán otras (somos el resultado del oscilante sigilo que acaricia el cielo cada vez que nace una nueva esperanza en nuestra alma). Pero también sé, y no olvido, que caerá el telón el día que perezca nuestra última esperanza, tan sólo espero despertar aplausos entre el público y así dormirme con el dulce sabor del orgullo de haber dado todo lo que podía dar de mí.
(doy gracias al dolor de muelas que me proporciono este momento de reflexión)

busca tu punto


Pleasantville - Wish you were here(Pink Floyd)
Libertad
En una vida que se nos es impuesta, tan sólo nos queda la libertad. Aunque nos arrastremos influenciados por las inclemencias del signo de los tiempos, y los tiranos ebrios de su poder alimenten su codicia con nuestra cobardía, siempre estará aquí, en mi corazón, el poder de elegir. Yo elijo vivir sin arrodillarme. Elijo aplastar la intransigencia de un mundo que cierra los ojos ante la realidad, y las puertas a la verdad. Elijo cosechar a tiempo el fruto de mis preguntas para dar de comer a la conciencia de las generaciones que me seguirán. Elijo borrar de tu rostro las lágrimas aunque para eso haya de derramar las mias. Elijo desear. Y deseo alzar mi voz por encima del grito de dolor de la incertidumbre. Deseo alejar de mí la sombre de la mentira, y separar el grano de la paja antes de que me alcance el futuro arrastrando hambre atrasada. Deseo poder volar más allá de la ambición de mi miedo y olvidar la culpa que asfixia mi risa. Libertad.

FELICIDAD
La felicidad se abalanza sobre mí, y un extraño temor contamina mi triunfo. El temor de la pérdida. Son los sueños que se cumplen los únicos que nos pueden dañar. Pero aún así el miedo no apacigua ese dulce sabor que me deja el haber escapado de las fauces de la derrota. Burlaré mil veces al precipicio, y las mil que caeré serán para aprender que piedras no debo pisar, y la forma en que debo escalar el monte de la duda. Flores a lo largo del camino anuncian mi destino, como un examen ineludible, al que siempre llegamos a destiempo y sin haber estudiado la lección. En consecuencia, no quiero ser consecuente con mi angustia, y prefiero disfrazarme con la desnudez fría de esa máscara llamada felicidad. Recorro la línea del tiempo de espaldas, a grandes zancadas, en busca del vacío de mi propio vértice. Así que, me antojo de vacaciones de una nada que no olvido, así que, doy otro paso y desmenuzo esta vida que se agota rápidamente desde el momento en que somos concevidos. Invento una felicidad a punta de pistola, preparo mi propia esquela y colecciono secretos desgastados por la codicia de la culpa. La rutina del autoengaño, la secuela que nos persigue, que nos empuja a seguir soñando. Entro en la sala de espera y pregunto, la última?


Pesadilla antes de Navidad - Tim Burton


La muerte y la muchacha - Egon Schiele
Dr. Slump

Nuestra Sombra
Deambulando por el filo de la luz que se cola por la rendija de tu ventana. No somos más que una casualidad que se reconoce ante su reflejo en la mirada del tiempo. Enfrentándome cada día a la brevedad de una incertidumbre en la que cuelgo mis esperanzas, me dejo arrastrar por el caudal infinito de la contemplación. Permanecemos en vilo sosteniendo un silencio que impotente lucha por quebrarse con una palabra que de sentido a su eterna espera. Pertenezco a una sociedad que se basa en el consenso de una realidad siempre, a pesar de todo, subjetiva. Postergamos una despedida inevitable hasta allí donde termina la sombra de nuestras dudas. Huyendo de la soledad me cobijo bajo un sol de injusticia que suponemos común. Mientras el murmullo se apaga ensordecido por la ausencia de levedad me pregunto si la obviedad del dolor se puede cauterizar con la indiferencia.


The Flesh Failures (Let The Sunshine In) - Hair

alegato
Un punto de vista inhibido por la realidad. Disponemos de poco tiempo, y las conjeturas están agotandonse. Me paso la vida buscando un mobil para lograr inculparme de mi propio sufrimiento, y así poder desarrollar un alegato brillante, el alegato de mi vida, aquel que me libre de la cadena perpetua que merezco. Soy acusado, fiscal, y defensa, Pero el juez, el juez, es un grandisimo hijo de puta que se hace llamar destino. Así que aquí tienen mi alegato.

Sí, señor juez, mi cliente es culpable. Es culpable como lo fue el silencio abrupto y traicionero que le empujo a huir de sus propios sueños. Es culpable de haber arrebatado la inocencia a su conciencia y de ocultar la verdad a si mismo, es culpable de silenciar su dolor con gritos de auxilio, de volar demasiado cerca del sol. Es culpable de meterse en el corazón de la gente que le acompañó en su camino y de robarles la tranquilidad que merecían, cuando en un alarde de estupidez intento alejarse de si mismo. Mi cliente no es más que un niño elefante que destripa un muñeco perfecto, en un rincón alejado de la conciencia de un mundo que le exigía demasiado. Su insensatez le llevó a prometer futuro a un moribundo. Con un sigiloso y certero golpe de bisturí hizo explotar la burbuja de ilusión que lo impermeabilizaba de la incesante lluvia de desasosiego. Y lo hizo para calmar la sed de un pasado que no lograba olvidar. Mi cliente, sí, asesinó, a sangre fría, a aquello que pudo ser, y ahogó con su alma cargada de miedo la luz que incesante le susurraba en su mente que siguiera adelante.

El juez impasible me sentenció en virtud de la vida a seguir luchando.
(y yo no pude evitar sonreír)


Buster Keaton

Soy El Egocentrismo
Soy la caída, el golpe contra el asfalto desde un quinto piso, soy allí donde termina el abismo y empieza la lucidez sin dirección. Soy la apuesta a vida o muerte que perdiste, el riesgo que no merece la pena, el crujido de una vieja casa en mitad de la noche, el cansancio al despertar. Soy un suspiro que se pierde en la soledad, la lágrima que no merecías, el precio de la duda. Soy la noche adecuada para quitarse la vida y el día que no verás amanecer. Soy la cadena perpetúa en el infierno, y el esperma que escupes cuando te masturbas. Soy el callejón donde te esperan, la sorpresa que simulas ante un obsequio esperado y la vela que por mucho que soplas no se apaga. Soy el régimen abierto de un violador reincidente, soy el despertador que suena a las ocho de la mañana después una noche sin dormir, soy la culpa que no te dejo pegar ojo. Soy la medalla de oro que te cuelgan al ganar la carrera al más gilipollas (además, soy el único que sabe que estaba amañada). Soy mi última oportunidad de dejar de ser lo que no quiero ser.

La estatua del jardín botánico - Radio Futura


corazón
Cristina
Envenenando mi copa de vino me adentro en la mansedumbre de una pasión que se desliza por un hilo de incertidumbre. Me descuelgo lánguidamente por la cara imposible de mi pretérito imperfecto, afianzándome en el recuerdo que dentro de un momento dejaré atrás, imponiendo circunstancias desprovistas de criterio. No soy más que el reflejo al que escupo en el espejo. Doy fe de mi arrogancia, basándome en la poca fe que oculto al siguiente movimiento. A la intemperie de los sentimientos prohibidos me supongo inflexible ante mi mismo. Perpetuo caminar que nos lleva a la intimidad de la sinrazón. Envuelto en un manto de verborrea me siento incapaz de asumir mi presencia, de dar rienda suelta a mis instintos, y de de decir lo siento. Pero lo intento.
Que tu mirada eclipsaría a las palabras que se atrevieran a describirla.
Que la entonación de mis silencios no es más que mi forma de gritar lo que no comprendo.
Que en mitad de la noche me despierta un impulso irrefrenable de besarte.
Que no me quedan fuerzas para desenterrar mi alma.
Que ya no encuentro pretextos de mi talla.
Que he perdido la llave del baúl en el que guardo mi realidad.
Que tu presencia impregna mi corazón del color que ha de brindar una oportunidad a mi oscuridad.
Que me faltan botellas y me sobran mensajes.
Que quien quiera entender que entienda y quien no que me olvide.

(…quiero ser feliz…)
Abrazado a mi hermano sentado en la cama, repitiendo una y otra vez: quiero ser feliz,
(…quiero ser feliz, quiero ser feliz, quiero ser feliz, quiero ser feliz, quiero ser feliz, quiero ser feliz…),
mientras mi cuerpo yace desangrado en el lecho. Y esa extraña humedad que me empapa no es más que el silencio de una respuesta que nunca llegará. Gota a gota la sangre se desliza por el filo de la cama formando un charco impreciso que se extiende más allá de mi futuro inexistente. Se abre la puerta, se enciende la luz, se abre la nada, se enciende la consciencia. Mi padre se lleva las manos a la cabeza y grita con las fuerzas que da lo inevitable, lo irreversible, y grita y grita que lo sabía.
(…lo sabía, lo sabía, lo sabía, lo sabía, lo sabía, lo sabía…)
Mi madre se lleva la mano a la boca, sosteniendo una arcada en si menor, se echa a llorar.
Así fue como descubrí que estaba muerto, como un pretexto que tropieza con el azar y cae de bruces sobre un error en la ecuación que calculaba la densidad del tiempo que me tocaba vivir. La verdad es que nada es como imaginé. La esperada satisfacción de concluir el libro de la ignorancia, el placer morboso de encajar la última pieza de un puzzle imposible. El destino burlo mis expectativas cara al fin, mis esperanzas de comprensión traicionadas por el frío que invadió mi alma, dejándome petrificado en un sentimiento eterno sin primera persona. No soy más que el contenido sin continente y no lo sé.
Desperté asfixiado con el corazón desbocado con la escena del sueño grabada a fuego en mi mente. Por un momento creí estar muerto, y tal vez era verdad.

The Sixth Sense


Let it be - The Beatles

a veces
A veces estoy bien. A veces soy capaz de creer en mi, y construyo silencios insondables que me separan de mi realidad, sea la que sea. A veces intuyo mundos trasparentes que surco empujado por la suave brisa de la esperanza con mi velero de papel. A veces juego a naipes con la manzana podrida que me pudre, y sosteniendo en mis manos un farol desnudo e inclemente incluso he apostado mi vida contra mi pasado. (tantas veces la perdí que me llevaron hasta aquí). A veces, me siento y pienso, inflexible, acerca de la voluntad y el acto, y cuando me quiero incorporar no puedo. Las cosas son simples y me tendrían que bastar un puñado de conceptos para definir el hilo del que cuelgo. Pero no me bastan, a veces, no me bastan. Desmiento palabras a cada paso, y diluyo en el caldero de la mentira esta suave contemplación morbosa del mundo. A veces, salgo a pasear fuera de las tinieblas, y comprendo la verdad. A veces, estoy tan bien que no necesito escribir. Pero…
Pero siempre, siempre, siempre, dejó de lado la perífrasis de los a veces y lucho por ser dueño de mi vida.
Y nunca, nunca, nunca, me rendiré.


Frankestein
Felicidades Pilar
Buscando alivio en el lado opuesto a mi acuadalda consternación sé que hay un mundo que bajo su mortaja de insatisfacción esconde la verdad. La verdad que arrastra su silencio por mis narices, que rompe con su suave e invisible caricia mi templanza, que hunde mis ojos en las cuencas con una leve presión carente de privilegios, la verdad que se insinua en la oscuridad de mi orgullo truncado, y blasfema como un poseido en el desierto de dios. Comprendí mi derrota en el instante en que los actos precedieron a la voluntad, y mi error fue no admitirla como parte del gesto que describe mi existencia. Miro a ambos lados antes de cruzar la calle. En busca de la excusa perfecta para desvincularme de mi mismo no encuentro más un laberinto de espejos que conduce a la indiferencia de dios. Gastando palabras fáciles, con la intención, absurda y cretina, de descargar esta rabia que corroe mis entrañas con el fuego de la duda. Dame pan y dime tonto. Si alguién me considera inconexo que tiré la primera piedra. Asfixiadas por el esfuerzo, millones de vidas, sostienen una pregunta en el aire, reafirmando así la autoridad de la normalidad, pero tranquilo, que los conceptos desviaran tu atención, en virtud de una felicidad efímera, que nos consiente y en realidad ni nos conscierne. Basta.

Frankenstein (Todos somos el monstruo) - Los Suaves
The End
Desenvaino la liturgia del amor, buscando un mundo más allá de su propio egoísmo, mientras en un plano paralelo me enfrento a la neutralidad de la cotidianidad de lo absurdo. Los pretextos para ser feliz escasean, así que no vueles cerca del sol con tus alas de indiferencia. Damos por sentado demasiadas circunstancias, y organizamos a nuestra manera (siempre a nuestra manera) una realidad demasiado abstracta para que su existencia conlleve peso, y aún así nos vemos menospreciados por su densidad. Groucho dicho que nunca pertenecería a un club que admitieran a alguien como él de miembro, Yo por mi parte pertenezco a un club que no me admite (la intransigente humanidad), Y que puedo hacer al respecto? Sufrir y molestar lo menos posible? O por el contrario debo gritar hasta que las fuerzas mueran agotadas en el pozo del sufrimiento? Probé ambas posturas, recolectando fracaso tras fracaso. Y el camino vacío que recorro se que me lleva hasta ti, mi único consuelo, el Fin. Las palabras se están pudriendo en un mar estancado de esfuerzo y lucha. Doy fe de mis mentiras, que no son más que el reflejo de las tuyas. Indagaré a fondo en mis apuntes mentales, tal vez encuentre el momento en que perdí la apuesta, y tal vez, si me permiten retroceder me descarte a tiempo o tal vez suba más el farol. Mierda de Ambición. Tú aguarda mi llegada, no creo que este lejana, el tiempo es relativo y tú siempre fardaste de paciencia, amigo Fin.

The End - The doors

…lucha a tu manera…
Me mantengo firme en mi postura ante el espejo y niego una y otra vez el camino de regreso que ha de llevarme a mi mismo. Busco el silencio determinante, aquel que dará fuerza a la palabra que lo precede, mas nunca logro encontrarlo, tal vez por falta de constancia, o tal vez, por falta de autoestima, Me cuelgo mil etiquetas, llevando así a conciencia la contraria al consejo básico de todo sicologo que se precie, y eso me tranquiliza, cuanto mejor tengo clasifiacadas las cosas antes las encuentro, siguiendo así a rajatabla el consejo básico de toda madre que se precie. El orígen del mal proviene de la incertidumbre, y en quién no habita la incertidumbre? Te educan para ser uno más, yo preferí ser yo mismo, creo que no les hizo mucha gracia (me suspedieron en ética). Pero que te voy a contar que te sirva de algo, o que por lo menos tenga un poco de sentido, si al fin y al cabo son sólo palabras, mejor sal fuera, y lucha.

My Way - Sid Vicious
insignificante
Me arrastro por un reloj sin manecillas conteniendo el aliento. Vierto el continente en el contenido menospreciando el pasmo que producirá esta incongruencia en mi dieta mental. Miro a mi alrededor y me doy cuenta que cuanto más lejano siento todo aquello que compone el mundo concreto más me cuesta alejarme de el. Me veo en el callejón sin salida de un laberinto de obscenidades conceptuales intentando calcular la densidad de la mentira que me condujo hasta aquí. (…estoy empezando a sospechar que todos los tuneles llevan al mismo sitio…) .

Pasar Miedo


Abrazado a la tristeza - Extrechinato y tú

el burro y la zanahoria
La marea descenció velozmente gracias al gran silencio que pronunció la química, y los aullidos nocturnos al borde del peñasco cesaron, dejando una playa por la que se arrastraban niños imaginarios que ahora se conformaban en construir castillos de arena que ya nunca más serían destruídos. ¿Qué sentido tenía? Soy aquel burro que alcanzó la zanahoria, y se sintió tan vacio y estúpido, que por un momento lo comprendió todo, compredió que lo habían estado engañando para que corriera. Y me surge la brutal pregunta, que caé pesada como un párpado después de mil noches sin dormir: Y ahora qué? Me siento engañado y estafado, devuelvanme la entrada, que el actor principal es un payaso poco creible, ah? que el actor principal soy yo, más a mi favor, anulen la función inmediatamente!!! El protagonista esta de baja por depresión argumental. Como aquel naúfrago que de regreso a la civilización empieza a echar de menos la soledad de su isla, estoy empezando a sentir nostalgia de aquel infinito que me venía grande y me empieza a molestar esta ceñida realidad. Le hicieron la autopsia a mi creatividad, pero los resultados se traspapelaron misteriosamente, entre tú y yo, creo que me ocultan algo. Mi cohartada me ha abandonado y a mi sensibilidad le están saliendo callos.


Apocalipsis
te amo, Cris
Vengo de muy lejos. He visto romperse sueños por gestos sin peso, por señales sin dirección, por la causalidad de la casualidad. He visto como un mundo que se apagaba, con un grito inacabado, pedía una última copa. Saben aquell que diu que había un tipo que llevaba toda la vida luchando con todas sus fuerzas por zafarse de la trampa de pánico en la que el mismo se había metido y que sufriendo, sufriendo, acabo muriendo, y en el mismo momento en que las fuerzas se le acaban y deja de esforzarse, la trampa va y se abre sola, fue demasiado tarde. Jeje. El público estalla en aplausos y risas y yo me desmayo. Trepo por el silencio abruto de un dios inexistente o en su defecto indiferente, dejando miguitas de pan que caen al vacio inevitablemente. Se ocultan las palabras, jugando con la nada, jugando con mi miedo. Y los sentimientos se engrandecen inefables.

Quiereme - El Barrio

Where is my mind?
Mi conciencia me devuelve las cartas sin abrir, y del peso que suscita en mi la incertidumbre destilo costumbres y resentimiento con que aferrarme al lecho de mi propio miedo. Ser presente no resulta fácil, y el cansancio de la inevitable espontaniedad del tiempo está helando mi alma. Aburrido de ser una versión beta de mi mismo, sigo planeando a espaldas de mi existencia la manera de arrebatarle el poder al destino. Seamos claros, el juego perdió la gracia. No quiero comerme el mundo, me conformo con probarlo. Cuando la mentira muere a la intemperie de lo evidente las palabras pierden su sentido. Y un día te encuentras de repente viendo tu pasado reflejado en una escena ajena a ti, y comprendes que fuiste, y te preguntas, cuando comprenderé que soy ahora? "Que triste la sabiduria cuando no da provecho al sabio." (Edipo, no te preocupes, todos acabamos ciegos). El délito, la falta, el pecado, en referencia a mí, existe en la medida de la culpa. Así que esta inseguridad que me corroe debe de serlo. Será el cable rojo o el azul?

Where is my mind? - Pixies

Que entren los payasos
El suave susurro que me empuja a seguir el tenso latir de un camino que no lleva a ninguna parte. Las dos caras de una misma moneda que no llegan nunca a verse. Ingravidez al otro lado de la pregunta adecuada. Cuando caerá el telón? Vuelvo a escribir, eso no dice mucho a tu favor. Y los sueños hablan de lugares inospitos más allá de lo de permitido. No me queda nada por vender, salvo mis pecados, pero nadie esta dispuesto a pagar su precio. El alma estancada empieza a oler mal, y yo, de ti, no bebería de ella. Ha llegado el momento de que entren los payasos. El aullido de un pasado insolvente vuelve a llamar a la puerta de mi insomnio. Hablaría de algo en concreto, pero ya no me quedan ganas. El fin del mundo empieza en uno mismo. Dame la oportunidad de defraudarte, vida, no te arrepentiras. Discrepancias en una noche de verano, pataleta de calor. Solo, me siento solo, y a la vez el mundo me sobra. Tocar de pies a tierra y dar credibilidad a la realidad está matando mi capacidad de volar. Serán estas líneas suficientes o debo seguir escribiendo?

Send in the clowns - Barbara Streisand


Lithium - Nirvana

figurante?
No pasé de figurante en una breve escena de la historia, y no me importó. Aposté en mi contra, para erigirme como protagonista de mi propia existencia y como pirata que surca tus sueños en busca de libertad. No merezco las palabras gastadas que agotó día a día para hilvanar retales de unos sentimientos que me enfrentan a mi mismo. Pierdo nitidez en el extremo opuesto a la conciencia. Alguién trucó las cartas y yo sigo apostando. Sostengo entre mis manos temblorosas un papel con manchas de azufre donde los renglones torcidos de Lucifer se desdibujan lentamente, y una voz que brota de mi cerebro grita: Firma debajo en la línea de puntos, y vete. Damos rienda suelta a la miseria del alma en virtud de una eternidad que sólo alcanzamos a presentir. No quiero pasarme el resto de mi vida intentando concentrar en una palabra ese extraña sensación que me dice que un concepto óbvio y vital que lo explica todo se me está escapando, o si? Desmotivado y fatigado me adentro en la espesura de las costumbres inventando razones para ignorar esta angustia que me corroe. Las migas de pan se han convertido en muros que niegan mi pasado.

Mirada Muerta
Deambulando por el factor decisivo, lamiendo la gota que rebosa el vaso. Cada día que pasa me resulta más díficil desligarme de esta pulcra e inconcebible indiferencia hacia la verdad. No obstante, el cebo es tan apetitoso y las horas se deslizan tan lánguidamente hacia ninguna parte que la realidad parece un juego, y el riesgo la realidad. Dónde está el motivo que nos empuja a dar el siguiente paso?, le pregunto al espejo, y él…, él se limita a dibujar una mueca burlona a forma de despedida. La mirada muerta de un felino que se despedaza a si mismo en una jaula de cristal se clava en mi mente llenando mi alma de oscuridad. Permanece cerca, tengo miedo.

mirada muerta

(me senté a pensar)
Permanezco oculto tras mi mismo, perdiendo el tiempo, riendo a destiempo, y desnudando las ilsuiones me arrastro perpetrando contrariedades. Qué más da? Me muevo como pez en el agua por un mundo de angustía que se me antoja, al cabo del tiempo, imaginario. Inventar excusas para evadir la responsabilidad no es tarea fácil si tenemos en cuenta la responsabilidad que conlleva. Doy fe de mi existencia labrando una profundo surco de ingenuo dolor en el corazón de mis seres queridos. Qué magnitud tiene el futuro que me espera, si tan siquiera puedo mirar hacia atrás. El peso de los silencios que entrecortaban tu risa fueron los que decantaron la balanza hacia el egoísmo. Y con paso firme aminoré la marcha. Son secuelas de una batalla por venir las que corrompen mis sueños y me dejan colgado en un rincón de la fría indiferencia del miedo. La cosecha está agotandose, habrá que volver a sembrar.

Something She Has To Do - Phillip Glass

de la liturgia de las olas
El alma se llena de ese olor tan desagradable que desprende el sentimiento muerto que de una forma consciente y premeditada mi corazón olvidó incinerar. Mastico una realidad densa y pesada como el aire de una noche de verano, arrastrando con una decadencia simple el silencio de un mundo que desapareció bajo mis pies cuando sonó el despertador. Desproporcionado valor le dí a la palabra adecuada, pensé. Y sosteniendo la estética que me somete, trazo, como quien escribe el nombre de su enamorada en la arena de una playa desierta, la silueta de la necesidad en el espacio inexistente que me separa de mis actos. Y, así, soy feliz, en el intervalo de las olas de este mar impredecible de la ausencia. Me brindo al esfuerzo de vivir antes de que la sospecha de su falta de sentido le gane el terreno. Perverso régimen de autoridad que presume de ingenuidad, a medio camino de la realidad.

American Beauty


Sick
Un lugar llamado "Estoy Enfermo"
Escudriñó en su pensamiento en busca de las palabras adecuadas para liberar a su conciencia del peso de ese concepto que lo estaba asfixiando. Pero tan sólo encontró un montón de vocablos gastados que apenas se acercaban al punto de apoyo en el que quería sostener su argumento. Frunció el ceño y se encogió de hombros en un mismo gesto imposible, y siguió caminando hacia ninguna parte. La luz despuntaba por el horizonte dotando de un matiz de realidad a ese ocioso mundo de sombras en el que tan a gusto se sentía. Todo cobró vida, todo excepto su mente, que seguía oculta tras ese material aislante que se hacía llamar "El Yo Mismo". Alzó la vista buscando una mentira en la que poder descansar un rato, la noche había sido eterna, el camino infinito, y su calzado que no era adecuado empezaba a levantarle ampollas. No tardo mucho en encontrar una, un cartel sucio y corroído anunciaba que acababa de entrar en el poblado llamado "Estoy Enfermo". Cual de todas estas casas de espejo debía ser el bar? se preguntó. Guiado por la inercia y el olfato se deslizó por el laberinto de reflejos, con la, al principio grata, sensación de haber olvidado la soledad. Tras varios instantes, se detuvo, un poco agobiado de no encontrar sentido a este camino-rompecabezas, el cual, por fin se daba cuenta, cada vez sería más difícil deshacer. Oyó como su propia voz hilvanaba una liturgia de violencia verbal, y el terror se apoderó de él, al no saber con certeza si su propia voz provenía de sus labios. Una carcajada macabra quebró de un solo impulso el mundo de los espejos. Y "El Yo Mismo" se enfrentó al silencio de una caída sin fin en el pozo de la negación.
El paciente sin nombre despertó sobresaltado, y un hombre de bata blanca le dijo: tranquilo, era sólo una pesadilla, abre la boca, es la hora de tu medicación.
Pero el paciente sin nombre no se dejó engañar.
(aún se distinguir los sueños de la realidad), musitó mientras esbozaba una sonrisa de complicidad a su soledad.

I choose not to choose life
El silencio despunta describiendo espirales en mi cerebro, y a la angustia de mi propia ausencia me someto, como un buen niño obediente que en secreto planeara un asesinato en masa. Se cuecen a fuego lento los presagios en un altar de impresiones a medio discernir. Desafio al destino en busca de una pendiente que venza mis argumentos. Entre carcajadas, un dios inexistente, admite su derrota, y mi mente rebosa oscuridad dejando perdida la alfombra ikea de la cotidianidad. Que sencillo resultaría desmenuzar el esqueleto de paja que me mantiene en pie, y adentrarme en las marismas de la fluidez verbal. Un tic-tac incesante va arrebatando la consistencia de un mundo que aún está por descubrir, y bucolicamente me tumbo a mirar un cielo sin estrellas en un campo arrasado por el fuego. Soy el punto final dela risa, la decisión que quedó por tomar, el inflexible olor a muerte del cementerio de ilusiones, soy sólo el dilema que lucha por ser escuchado y, a su vez, la conciencia colectiva adormecida que se niega a escucharlo. Desprovisto de aplomo para decirle al espejo que está solo me limito a flotar en un mar muerto de inercia. En la noche del estreno me oculto al fondo de la sala esperando el momento de decirles a este público tan estúpido como acaba la pelicula que yo mismo he dirigido y así joderles el final. Se acerca el tiempo de siega, se acerca mi momento. El pretexto es de lo más asequible y goloso.

Choose Life - PF Project


The Twilight Zone

...1001, 1002, 1003, 1004, 1005...Desciendo por la escalera de caracol de la cordura contando los escalones mientras una voz interior me susurra posibles porvenires. No se cuando inicie esta huída hacia delante ni cual fue la razón, no recuerdo, hace tiempo que dejaron de tener peso, el tiempo y las razones. En un giro adverso e inesperado, el silencio emocional decidió gritar mi nombre y yo sin saber que responder vertí toda la intensidad del miedo en mi propio interior. Perseguido por las sombras de la duda me adentré en un angosto criterio, en una realidad colérica, en un infinito sabor amargo que le quita la vida al resto de sabores. Una décima de segundo después había olvidado todo lo que es necesario recordar. Y la playa de la certeza desapareció dejándome sin fuerzas en mitad de mi mar de preguntas sin repuestas y en dirección a un horizonte que se me antojaba eternamente inacabado. Supongo que me cansé de ocultar mi dolor tras la frialdad de la normalidad, cansado de ser el protagonista de un anuncio electoral, de luchar en vano, de mendigar mentiras...1006, 1007, 1008, 1010, 1011...

un tipo corriente
Perpetra la vida, se suplanta en un laberinto de incertidumbre, y sonríe, al descartarse con una escalera de color. Inventa excusas descabelladas negándose a asumir un error de concepto que le resta sentido a sus actos. Cosecha la inercia de su devenir con la sensación de haber comprendido sólo que quieren decir los silencios fuera de lugar. Vencedor en una batalla que nunca existió, presume de una condecoración clavada en el alma. Persiste en ocultar pruebas que lo inculpan de haber ocultado pruebas. Aprovecha las oportunidades, y no reserva energías para mañana, por si no lo hay. Se oculta tras un inútil paño frío de indiferencia que no esconde la cascada de sentimientos que empaña sus gestos. Miente lo justo y sólo si antes se lo creyó el primero. Con cautela, busca un aplauso indefinido que le solvente la papeleta. Y se siente un poco necio y cobarde por no escribir en primera persona.

Superman


The Lost Highway

Vaciándome en las palabras,
Me ciño a lo relativo, coleccionando sentimientos gastados, a merced del silencio argumental. Se adelantan los actos a la reflexión, y los conceptos empiezan a desmerecer su peso. Cuidado detrás de una pelota siempre va un niño (habrá que pisar el acelerador). Cobijado en la intemperie de mi propia ignorancia, escudriño con una meticulosidad obsesiva los pasos que me condujeron al borde del abismo. Que sutil puede resultar el odio cuando se cuece a fuego lento. El otro día intenté atravesar el espejo, tras cinco horas meditando en la sala de espera de urgencias y con una brecha en la cabeza llegué a dos conclusiones, una, que no podemos llevar al plano de la realidad (dolorosa realidad) nuestra abstracción, y segunda, que la seguridad social en este país es una mierda. Damos crédito a las mentiras con que hemos sido educados, aún es más, nos valemos de ellas para justificar nuestros lados inconexos. Estoy cansado de buscar culpables de mi incompetencia vital, de buscar un punto de apoyo en el que sostener mi miedo, cansado de soltar lastre emocional y levantar la mano para poder ir al baño. Lo que daría por escribir algo con sentido.

(el miedo)
Cayeron mis párpados por el peso de la conciencia, mientras escuchaba atentamente los latidos de mi reloj. Y el sueño llego como siempre con su gran vestido azul de falsa inocencia. Un niño pataleaba desesperado a unos metros de la costa luchando contra su propio peso. Sus gritos se perdían en la soledad de la playa. Cuando del agua surgió ante él una enorme figura púrpura, rodeada por miles de fichas de domino y el tiempo dejó de existir. El niño le pregunto: Quién eres? La figura levantó la cabeza lentamente, con llamas en la mirada, y de entre sus fauces surgió un grito desgarrado que desplomó las fichas en cadena. El gritó llegó al niño como un susurro que se repetía inifitamente: (soy el miedo). Y el sonido seco de las fichas al caer semejaba los golpes desesperados de un enterrado en vida. El niño cogió aire y las fichas se irguieron. Preguntó: Voy a morir? El miedo se acerco dando grandes pasos hasta el niño y sonriendo, con su enorme mano le hundió la cabeza en el mar y esta vez el grito hizo volar las fichas formando estelas en el aire.

La distancia que me separa de la verdad muere languidamente pasto del tiempo.
Y si la muerte no es más que vagar eternamente por una sensación pasmada de estúpidez ante lo obvio que era la verdad que al fin descubrimos. Y si no es más que lo que queda cuando no le queda nada por perseguir a nuestro conocimiento. Tal vez la verdad nos deja sin papel en una obra siempre incabada, o tal vez la muerte no sea más que cruzar la línea que separa al protagonista del espectador. (puede ser, dice un espontáneo, siempre me sentí observado). Esa extraña sensación que nos persigue anunciandonos que se nos escapa algo obvio sobre la vida, tal vez no es más que la sombra de la verdad sobre nuestro pensamiento, una verdad que engloba en una única idea la definición de cualquier concepto sea real o abstracto, y esto puede ser infinito. Unos la llaman dios, yo no sé como llamarla, no he tenido el placer de conocerla más allá del pesentimiento. Os he de dejar, luego hablamos, tengo el culo sucio y no encuentro el papel del lavabo.

Matrix


Baudalaire, Rimbaud, Blake, Burroughs.
A veces me siento tan bien que no necesito escribir.
Otras no puedo, no llego a las palabras, que, ebrias de fuerza, se escapan por la comisura de las ideas. Una negación natural que frenar. Me siento tan impotente. No logro capturar el tiempo en mi red de palabras. Sospechas demasiado inútiles.
La costumbre que invade mi facilidad de palabra, se afianza a un firmamento vacío, lanzando conceptos al vuelo. Y, sin merecerlo, deslizándome por ese hilo depravado, gozo de mi talante infeliz. Se evade aprovechando la inflexión de sentimientos, en dirección a lo perdido.
Serán las palabras esa traición que me liberará cuando deba tomar partido de mi propia vida. No soy mi mejor obra, no crezco dentro de mi presentimiento, no voy a dar sentido a tu confusión, no estoy lo suficiente lejos como para perderme, pero, qué más da? Un tributo lejano, en una circunstancia extraña. Y en la escuadra de tu indiferencia brotó tendencioso el olvido que hoy me deja balanceandome en la duda, frente a un libro en blanco. La inocencia de abstraerse sin concentrar la intensidad de la supuesta reflexión en un sentido que desarrollar, se considera, en ocasiones, y desde algunos puntos de vista, un defecto o falta de disciplina cargada de vagancia. Y lo mejor es que tal vez tengan razón.
El juego debe empezar. De la falta de tiempo nacerá el perfecto enemigo, aquel que nos enseñará el camino.
La voz se deformó grotescamente. Y las palabras hilvanaron un nuevo mensaje.


La Naranja Mecánica
Un talento resignado a mitad de camino
La impaciencia con la que hablas consume el sentido de tus palabras, y, aún así, sé lo que me quieres decir, lo sabía antes que tú. Pero al escucharlo por el tamiz de tu pensamiento no puedo evitar llorar nuestra inocencia, nuestra benevolencia ante el golpe de la hoja en mitad de la noche. El destino nos alcanza y somos nuestro propio miedo reflejado en la mirada del otro. Casi puedo sentir la zozobra de esos sueños que siempre supimos vacíos de futuro. Ocultar la luz nunca fue suficiente para la oscuridad, para sus noches de soledad. Y, sin embargo, he dejado de presentir la tristeza en cada verso que luchábamos por ignorar. No quiero verte llorar cuando el último grito sea ahogado por la última brisa. Nuestra historia pertenece a un tiempo que nunca existió pese a lo evidente de la sangre que tiñe nuestro lecho. Nos sumimos en un silencio cansado que anunciará la decisión que nos superó. La idea que atenaza la esperanza guía nuestros pasos. La realidad se aleja insatisfecha y las risas caen en la sin razón. Sólo espero que nadie lamente nuestra muerte.

Malos pensamientos
Me someto al silencio de la tregua que mantengo con la oscuridad de las palabras. Como se despide una tarde de otoño, lentamente se apaga la mirada, y la fiera muere, en virtud de la civilización y la conciencia. Un cansancio pesado abruma mis pasos mientras me adentro en la jauria del tiempo, pero en un rincón de mi pensamiento se trama un plan para perdurar más allá de mi propia existencia. Se acrecenta el ansia de sangre en un público que, absorto, vitorea el nombre de mi contendiente, la eternida. Ya que, al fin y al cabo, quién soy yo?, no soy más que el momento, el instante que colapsa y sabe a poca, la oportunidad que va perdiendo credibilidad, la cuenta atrás, una hoja caduca al borde del abismo de la nada, un silencio quebrado por el despertador, el sueño del que se despierta, el camino que no lleva a ninguna parte, la vulgaridad de aquel que se sabe derrotado de antemano, el precio que se ha de pagar por conocer la verdad, un gesto que de tanto repetir olvidamos que lo estamos haciendo, un ocaso de ideas, un eureka a media asta, y el cretino que se da cuenta de esto.

Malos pensamientos - Extremoduro

Soy.
Soy la caricia que te venderá al olvido de un orgullo un tanto juglar, tu mejor complejo, la distancia entre tu subjetividad y la objetividad, y la falta de necesidad de que te lo diga. Soy la traición que cometerás mañana cuando forniques con Judith, la novia de tu único hermano, soy el orgasmo que sentirás, y el arrepentimiento que le seguirá. Soy la primera ilusión que rompiste, y la primera que conseguiste. Soy un truco barato del subconsciente y la primera impresión de tu esposa al conocerte. Soy esa línea que como una cuerda de comba une tu nacimiento con tu muerte. Soy lo recorrido y lo que queda por recorrer. Soy lo que quieras que sea.


Frecuencia.
Se balanceaba en su pasarela de oro, carente de Glamour y llena de vida. Se obstino en que todo concordará, y esquemáticamente recreó su pensamiento en un micro-cosmos al que escapaba la subjetividad de lo obvio. Sueños a destajo mientras rellenaba las casillas de su hastío, sin dar señales de impaciencia. Invirtió sus ahorros sentimentales en lastre por el que lamentarse. Y se dibujó la mentira, un instante antes de que desapareciera la inmadurez de sus actos. Indicaciones que no mostraban el camino se repetían con una frecuencia inadmisible.


El bosque.
Un vago intento por imitar su consistencia bastó para desnudar tus inclinaciones. No hay respuestas en tus curvas ni curvas en las razones que me llevan a ti. Es el aliento seco de un bosque de asfalto. No hay lugar que escape al mapa que forma la universalidad de lo físico. Las leyendas y las circunstancias, los sentimientos subjetivos y los riesgos implícitos, los recuerdos grabados y los sueños quebrados, nada escapa a los puntos cardinales. En este fenómeno, en este eclipse del tamiz, en la irrelevancia de tu vergüenza, en mi falta de simpatía y en el riguroso silencio de la noche se corren las palabras.



Taxi Driver

Estás hablando conmigo?
Una ciudad desnuda resuelve colectivos de inmaduros solitarios en busca de caza. Una pisada en la nieve. Las lágrimas de la familia que ve arder su casa. Puntos brillantes en los ojos de una instantánea que duerme en un cajón del viejo armario. Un cheque sin fondos en el bolsillo de un niño que sonríe. Placeres a precio de saldo y sentimientos inalcanzables. La humedad que me excita en un silencio que pasa inadvertido. Las razones que nos obligan a dar un paso atrás. El impulso que nace en un sentimiento aturdido y muere en una carta llena de tachaduras. La fascinación por lo absurdo.

¿A quién va usted a creer, a mí o a sus propios ojos?
Aprender a infundir el privilegio como una condena que nos vacíe de valores. Nos otorgamos le beneficio de la duda con la misma repugnante facilidad con que acortamos la densidad de tiempo que nos separa de la bruma del regreso. En secreto, cobijamos los más oscuros pensamientos, aquellos a los que no nos enfrenta el espejo, aquellos a los que abstraemos de nuestra conciencia humana, brutalmente humana, en secreto. Laberintos de materia gris, encerrados en si mismos, desprovistos de rigor emocional, intrínsecamente ligados al régimen de soledad que proclama como estandarte la condición humana. Diminutos fragmentos de infinito chocando ebrios de su improbable existencia esbozan un sentimiento de agónica duda, de inflexible ignorancia (irremediable condición de todo aquello que es capaz de reconocerse ante si mismo). Que brillante suspicacia la de la necesidad de expresar nuestro miedo en sutilezas del tamaño de nuestra esperanza. Qué se puede esperar de un dios que oculta pruebas, que nos obliga a decidir sin aportar razones, que nos sume en una apuesta, que nos sumerge en la cotidianidad de un sentimiento de culpa del que no logramos encontrar un origen ni un fin, que nos deja vagando en un manto de penitencia por un pecado que no somos conscientes de haber perpetrado, a manos de una fe que no podemos cosechar. El bullicio de silencio de una multitud de ilusiones, se apelotona contra un muro de realidad que nos contempla impasible, absorto en un pensamiento difuso.
Qué me lleva a ocultarme tras las palabras?
Dolor, el dolor de tener que soportar la responsabilidad de mis actos, de mi propia vida. O, en virtud de la responsabilidad, la culpa, los actos, y la vida, el dolor que me provoca esa extraña sensación de no ser más que mi propio público, y la tristeza de quedarme dormido en el primer acto.

Groucho Marx


Dalí: En busca de la cuarta dimensión
Me rindo ante lo obvio, aunque soy incapaz de distinguirlo de la vulgaridad de la orgía de impotencia de nuestras costumbres. Tiempo para romper, nadie merece su delito, pese a la culpa que le empuja. Intrusos inalterables en una partida que no reconozco, pero debe ser importante, lo dan en televisión. Estoy cansado de fingir mi presencia, mientras, tú, amontonas las palabras que no conoces sobre la base de un tiempo que pierde consistencia. Pude mentirte pero no fue necesario, nunca dudaste de mi miedo. Afila tus sueños y no rechaces su cinismo, es ciego.


Pink FLoyd: The Wall
Lo único que se es que soy un cubo sin lados, la inspiración de un motor que nunca duerme, la comprensión que te deja sin habla, cuando todos somos uno, pero no la longitud que separa el acto de olvidarme. De que me entiendan depende la seguridad que ha de valerme de comprensión. Es imposible dejar de sentir sin olvidar las palabras. A mente es un testimonio que merece la pena oír. De su vulnerabilidad depende la fe de todo lo que necesita cambiar. No precisamos el sufrimiento, mañana no me entenderás, aunque parezca absurdo eludir el problema es mejor dudar, que el aplauso es producto de mi razón, y mi percepción esta atrapada en una identidad. La esquizofrenia de un sueño que se fuga de la metáfora, estoy cansado y un poco aturdido, es la fiebre del poder. Nadie dice nada. Fluyen los conceptos que me hacen elegir, es tan fácil saber que la existencia no se mide con el pensamiento, que de la ignorancia proviene la iluminación, que el sueño repara la inocencia y la droga acerca a la realidad, o no. Si me equivoco, estaré vivo. Debo estar dentro del error. Las palabras salvaron mi vida sumiéndome en una bendita estupidez. La respuesta que no esperamos a la pregunta que no pronunciamos. El bienestar, el calor de los latidos de mi corazón, es ridículo aparentar seriedad ante nuestro propio funeral. No termina la traición, se insinúa desde lo alto de la desesperación.

Sin forma y fuera de la medida del tiempo, se sostiene sobre el abismo de lo obvio, una realidad que acecha tu último sueño. Verdugo de la inocencia, se confunde con el miedo, entre la multitud de recuerdos desarraigados de su sujeto. Cosecha tu utopía amarrado a una realidad que apesta. Un juego sin reglas, percepciones subjetivas que escapan a los esquemas de una normalidad asfixiante. Como dioses buscando el exilio de nuestra identidad, apostamos alto contra nosotros mismos. Quemando la memoria robada de momentos que batieron las alas en nuestro deseo y que nunca existieron. La comodidad del vínculo con la esperanza, conceptual y viciosa, inequívoca y sumida en su potencialidad, aclamada y aturdida, ya no se aguanta la risa. Impotencia emocional frente a un mundo de unidades. Desmintiendo la calma que amedrentamos aquella noche en la alborada de tu jardín de naturaleza muerta. Improvisar hilo argumental con que unir este gemido de placer, este grito de dolor, esta frustración de segunda mano. Ya no hay norte que perder, ni esfuerzo al que renunciar, al fin llegó la realidad, como una mano fría bajo las bragas, como el aliento de mi asesino, como risas apagadas en un público que elude su intervención. Presumo de una inercia que no concibo, me acerco al borde del silencio y sonrío.
Ilustración de Tenniel para Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carrol

Alicia expulsada del país de las Maravillas - Bunbury


Egon Schiele: AutovidentesII (Muerte y hombre)
Aferrarse a la calma carente de esfuerzo. El mensaje ha sido lanzado, pero el orgullo ha sido traicionado, y las circunstancias se desentienden de su responsabilidad. El vaso se vuelca y en un rincón de la indiferencia arden mis pensamientos. Debo cultivar la posibilidad inversa a mi miedo. Un desconocimiento plausible al que olvidar venerar. Cristalizar la ausencia de sentido en un acuerdo tácito en el que reinen las primeras impresiones. La poesía de la impaciencia del fin.

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