
| (DEL ESPEJISMO DE UN DIOS QUE DEAMBULA POR SU PROPIO EGOÍSMO, DE LA BRUTALIDAD CON QUE EL TIEMPO DESFLORA MI ALMA, DE LA SUTILIDAD CON QUE YO LE DEJO HACER, DE LAS MANERAS DE OLVIDAR, DEL DELÍTO POR COMETER, DEL GESTO CON QUE CONCENTRAR EL INSTANTE, DEL SILENCIO EN QUE SOSTENGO MI VACIO ARGUMENTAL, DE LOS CRITERIOS POR CORROMPER, DE LA DISTANCIA QUE SEPARA EL ACTO DE LA VOLUNTAD) |
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...vuelvo a escribir... Husmeando por las esquinas de la angustia en busca de esa gota que sea capaz de rebosar el baso, se conforma con conquistar razones para alcanzar el cansancio argumental. Envidia de normalidad, que brutalidad. Que incomodo resulta ser el centro del universo, musita mientras se arranca los párpados. Imposible vivir en un momento en que todo el mundo está en posesión de la verdad, por qué no me dejáis morir? Permanece inmóvil haciendo acopio de cobardía. Cegado por el odio, realiza juegos malabares con el tiempo mientras, bajo un sol de justicia, lucha por reconstruir una vida de hielo. Entrelazando los hilos de la lírica y la épica confecciono una cuerda con la que escapar (o colgarme). |
![]() la cuerda |
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Echo de menos Encasillado en un papel secundario de un anuncio de axiomas. Destrozaré a pedradas los cristales de la mentira, cruzaré la frontera de lo inverosímil, venceré los cánones de conducta que me despersonalizan, cortaré las cuerdas y dejar así de sentirme títere y también cortaré la soga de la que cuelga mi libertad. Frecuento rincones alejados de la disciplina de la sociedad, rincones como este, desde el que te tiendo la mano con la esperanza de que los espacios que se deslizan entre líneas se llenen con tu comprensión. Lejos de lo obvio, víctimas de la comodidad, admitimos la ignorancia en virtud de un puñado de felicidad. Sigue tu camino, sin mirar atrás, adoptando una postura de indiferencia, realmente sutil. Baila al filo del interrogante que tienes clavado en el pensamiento. Crece la impotencia en mi vida, y no soy capaz de esquivar los segundos que caen, pesados como plomo. sobre mi esperanza. |
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Truco Arena que se escapa de tus manos a medida que la presionas. Un niño ciego buscando su muñeco de trapo en un desierto de indiferencia. Paseo descalzo sobre cristales rotos, y, sabes? ya no siento el dolor. Sentenciado a dudar de mi mismo, mierda de abogado de oficio, la próxima vez buscaré uno privado, o tal vez no, no sé. El plan es perfecto, lástima que sea el de mi asesinato. Vuelven las pesadillas, reales como puños. Aún no del todo despierto me revelo contra las contradicciones que el ratoncito Pérez ha dejado bajo la almohada. Traicionado por la liturgia de los recuerdos. Sacrificado para el olvido sobre una mesa de cristal. No voy a ninguna parte y presiento que no llegaré nunca. Perdido en las risas de tu tristeza. Me limito a flotar en la repercusión de mis actos, y la marea está bajando. Mi vida es una propina lanzada al vuelo. Escapé del desconcierto aprovechando un momento de despiste del tiempo. No existe la magia, sólo son trucos. |
| Houdini | |
| Nunca es tarde |
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The Graduate - Mike Nichols
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LA HUIDA Asfixiado por la gravedad. Divagando en la angustia de saberme redimido. Me contraigo en el remordimiento cuando el instinto me mira y agacha la cabeza. El miedo es un jaula a medida de la que no se puede escapar (pero lo intentaré). La torre de cristal en la que estoy subido está a punto de ceder y, yo, corro, a cámara lenta, por el largo camino de la conciencia, para poder recogerme antes de que choque contra el suelo. Voy a ser mi salvador, pero debo ser discreto, nadie debe darse cuenta. La docilidad a la que me somete mi quietud morirá con el primer movimiento, el problema es el impulso. Busco en cada recodo, en cada mirada, en cada pensamiento, en cada acontecimiento, pero la ceguera que me oprime se alimenta de la miseria de mi espíritu. La sentencia está servida y el pasillo de la muerte se estrecha lentamente y mi alma rápidamente. Soy tan bueno que parezco tonto o tan tonto que parezco bueno. No tengo necesidad de sostener en equilibrio una vida demasiado pesada para tener sentido. Corramos un tupido velo sobre el ataúd. |
| Caminar | |
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Pretérito Perfecto Hubo tiempos mejores, hubo tiempos de risas que nunca conocí, momentos que jamás saboree. La vida debe ser algo más, se dijo mirando por encima de su propio hombro. La vida ha sucedido sin pausa y ha arrastrado tras de si la extraña sensación de que he llegado siempre tarde a una cita que probablemente no existió. Si pudiese formar parte de mi propia derrota. Los instantes se van pasando una consigna, un mensaje que jamás llegaré a leer. Y, así, viví corriendo tras un presente que nunca alcancé, enmarañado en el roce eterno de su silueta. Me resumo, siempre entre líneas, en un encuentro casual del olvido y lo olvidado. Se sentó frente a su lecho y le oyó decir: He jugado al poker y me lo he pasado genial, ganar debe ser la ostia. Fue entonces cuando comprendió que todo se puede explicar con un chiste, incluso su vida. |
![]() Escalera de Color |
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Cassandra El presente se oscurece en virtud de los silencios perdidos. Régimen abierto de soledad. Mi vida dura en lo que tardo en desflorar mi conciencia. La presión me asfixia lentamente, dejando por resolver acertijos jamás inventados. Un instante prolongado que me paraliza ante el pase de una diapositiva que se repite una y otra vez de unas vacaciones que jamás existieron. Perdieron el perdón con un chasquido de dedos y el público estallo en aplausos con su mente desbocada por la emoción. Pierdo el resuello en el piso treinta y tres, y ni cristo sonríe. Mendigando un segundo más de agonía, no es sencillo desatarse de aquello que no nos pertenece. Tropiezo y caigo en un hoyo, cierro los ojos para que no me entre tierra en los ojos. De nuevo aplausos. La despedida será breve en un aluvión de efusivas bofetadas. Precariedad de espíritu, dudas y colecciones inacabadas. Una visión sin sentido, una verdad que nunca nadie creyó, personajes de ficción que desfilan por una pasarela improvisada y por último Cassandra me advierte de mi muerte, no le hago caso, mierda de mitología. Y un funcionario que me mira condescendiente y me dice: Asesta tu último pecado que no tenemos todo el día. |
| Casandra | |
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...excusas... Me revuelco en mi propia frustración como un cerdo en su mierda, por instinto. Cada día despierto corriendo tras el amanecer y me duermo rendido a los pies del ocaso, con la sensación de ocultar un secreto inconfesable. Nada me pertenece, y yo, en cambio, pertenezco a todo. Sigilosamente, emborrono papeles con la absurda intención de espantar los fantasmas de mi conciencia y así, de paso, evadir impuestos al tiempo, cayendo en una inefable rutina literaria que no hace más que fomentar mi incertidumbre y hacerme perder tiempo. Pero simulo no darme cuenta, y eso, aunque parezca un argumento pobre, me basta. Soy un niño castigado eternamente a escribir en la pizarra: "No volveré a escribir esta frase.". Deja de reír. ¿Acaso es una excusa mejor que la tuya para seguir vivo? |
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Cadena Perpétua. En su propio vértice, mataba el tiempo, escaso y amargo de su desventurada existencia, quemando viejas fotos de gente que ahora se le antojaba desconocida. Propuso un juego en forma de ultimátum vital a dios (ganó la banca). Y, ahora, esperaba su turno en una reflexión inmóvil, eternamente inacabada. Se alzaba, con un ridículo orgullo, como la incógnita de una ecuación imposible de resolver. Razones inamovibles le empujaban a seguir el cauce de la duda absoluta, mas, cuando se veía obligado a exponer este criterio, era incapaz de encontrar la forma de argumentar su postura (probablemente debido a su propio agnosticismo total). Cauterizaba los silencios incómodos con sentencias ya preparadas para esta maniobra de distracción. No escatimaba ninguna oportunidad para blandir un gesto de hastío, y, así, realzar el carácter anodino de su camino. Luchaba por liberarse de esa extraña sensación que le perseguía, la sensación de que la vida era una cadena perpetua, que, contradiciéndose a si misma, tarde o temprano concluiría. Efímero. Un juego irreflexivo, intentar escribir, cuando las palabras no ocupan más que el espacio que me separa de la locura. Atado a la mendicidad de mi propio perdón, que bonito. La tregua se acerca a su fin, y las heridas se están abriendo como brechas en la tierra, alejándome de un mundo que siempre supe ajeno (pese a los sueños que se extendían por mis noches de insomnio). El tiempo sigue su riguroso compás, arañando, instante a instante, una paz que nunca me perteneció. Cuanto más lastre pierde mi alma más me hundo en mi propia fugacidad (he descubierto que no existe un sustantivo que corresponda al adjetivo efímero, que obstáculo más molesto). |
Ver mapa más grande el mundo |
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Un encuentro casual Bajo la tenue luz de un ocaso de sentimientos desfloro mi colección de palabras vacias, de una forma metódica e inadecuada, poniendo enfásis en los eufemismos con que durante tanto tiempo he disfrazado la mierda que me tocó masticar. Preparo la colchoneta, mientras la noche teje una cohartada para el fin de los tiempos, por cierto..., ¿dónde estabas tú la noche en que mataron mi inocencia? Un mundo subjetivo que destripar, un señuelo que picar, un silencio que romper, un factor que descartar, un accidentado que auxiliar, una virginidad que sangrar, una ilusión que desmotivar, un corazón que robar, un sueño que extirpar, un privilegio que envidiar, un respeto que ganar, un presentimiento del que dudar, un puñado de retales con que confeccionar una prosa triste e insulsa. Por qué disfrutaré tanto sintiendome desdichado? Por qué apuraré tanto las emociones que se desparraman sobre el lecho de mi indulgencia? Será vicio puro o virtud impura? Tantas preguntas empiezan a estorbar a mi objetivo, continuar vivo. Mi mosaico se cae a pedazos, pero tranquilos, estoy acostumbrado, debajo de este siempre aparece otro que desconocía. |
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Deshaciendo Sudokus Bañado en la subjetividad de la realidad, jugando con mi escarabajo de goma, me alcanza un profundo sopor que, presiento, precede a mi mundo. Y, ya cautivo del sueño, empiezo a galopar por una infinita playa bajo una luna llena que inunda mi pensamiento de luz. El sonido de un argumento que pierde peso a medida que se desliza por mis sensaciones acalla el silencio de la cotidianidad. Y un tumulto de sentimientos derriban a patadas el muro del consenso social. Un pequeño cartel que apunta hacia el cielo anuncia con letras de sangre "Hacia Todas Direcciones". Y, montado en mi unicornio insumiso, me lanzo en sentido contrario al susodicho cartel, en busca de mi propia esencia imposible de hallar (de ahí el porque me dirijo a su caza, siempre fui pasto de mis ansias de quimeras). Deshago un sudoku ya resuelto, con la intención de hacer retroceder la mareas de la lógica que empieza a subir, traicionando mi camino. Pero la marea sigue subiendo impasible, ineludible, inpertinente y mal follada. De repente, despierto, la bañera rebosa y, yo, me estoy ahogando. Por fin, se acerca el nuevo disco de Extremoduro, aqui una muestra. www.extremoduro.com |
| Muchacha acostada, con vestido azul oscuro - Egon Schiele | |
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Dulce Introducción Al Caos - Extremoduro |
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Soledad (un pequeño cuento de terror) Se le escapa la vida por el filo del tiempo como una flor pierde su olor, y sus sueños se pudren al ritmo que le marca esa realidad gastada en la que le obligan a encajar. La oscuridad ha caído violentamente dejando sus sentidos a la intemperie del silencio y el pensamiento vaga libre por su insomnio. Extiende el brazo unos instantes para comprobar que el vacío que el cáncer dejó en el otro lado de la cama sigue ahí. Masticando la soledad como un pedazo de carne cruda imposible de tragar se incorpora lentamente, no tiene prisa, la noche se le antoja eterna, la lucidez, en cambio, no. Cruza el pasillo sin encender ninguna luz, y se acerca al mueble bar, se sirve una generosa copa de JB, da un sorbo, y una lágrima rueda por sus recuerdos, al parecer, ellos, tampoco pueden dormir. Da otro sorbo y se sienta en el sofá, frente al televisor apagado. Una retorcida y malcriada melancolía deforma su rostro mientras fija su mirada en un punto indeterminado. Apura el whisky y musita su nombre. Ella le apoya la mano sobre el hombro y le susurra algo al oído que no acaba de entender. Se gira de repente y ella ya se ha ido, como cada noche. |
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Esta ahí, cogela! Se insinúa, absoluta, impoluta, tan cerca de mí que no logro alcanzarla. En su obviedad reside el testimonio mudo de mi impotencia. Estoy corriendo sobre un hilo eterno como un funámbulo ciego que intenta recordar si puso la red. Una confusión de papeles me dio una vida que no podría soportar, me dio la oportunidad que no merecía, y dispuso al silencio, en contrapartida, en mi lugar. Las palabras son vacías hasta que no se demuestre lo contrario, y me corroe la vulgaridad de la imposibilidad de demostrarlo. Compré mi alma en La Nada, me viene grande, pero no importa, acepta devoluciones, y tarde o temprano la cambiaré por un poco de paz. Y, pese a mis palabras, ya ves, mantengo el sentido del humor, sigo luchando, sigo empecinado en vencer el lastre que me define, y ganarme algo que me debería haber sido regalado (sea lo que sea). He cosido una bandera blanca con retales de mi alma, pero, mi enemigo, se carcajea mostrando sus fauces desde el otro lado del espejo. Y, entre él y yo, la felicidad se insinúa, absoluta, impoluta, tan cerca de mí que no logro alcanzarla. |
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en busca de futuro Como un susurro que se desliza en la noche más oscura paseaba inadvertido por mi propio velatorio. Es una sensación extraña, ver a toda la gente que formaban parte de tu vida, o, que al fin y al cabo (seamos francos), eran tu vida, ya que la persona no es más que su relación con el entorno, ya que si no pasa a ser un simple individuo, reunidos hablando de ti en pasado. Paseando por mi propio velatorio comprendí que llegué a ser un individuo, por egoísmo o por impotencia, por miedo o por ira, por egocentrismo o por incomprensión, y pese a mi falta de cuerpo, sentí un terrible agotamiento. Desde muy lejos me asomé a mi vida y comprendí. Esta comprensión inútil, me llego como un reflejo nítido. Me llené de las palabras que debería haber dicho y que por cobardía callé, me vacíe de las palabras que debí callar y que por rabia lancé. Paseando por mi velatorio supe cosas que ya sabía pero que ignoraba saber. Supe quien me quería y quien no, supe quién lamentaría mi muerte y quien no, supe los consejos que debía haber seguido y los que debía haber aparcado. Comprendí la magnitud de mis actos, la crueldad que alimentó mi despotismo y a la gente que herí con él. Nadie se lo merecía. Pero ahora ya no podía decir lo siento, era demasiado tarde, había concluido mi libro y el contenido pese a proceder de mi puño y letra no me gustaba, en todo caso, me hacía sentir culpable. Oí en algún rincón alguien que decía: ahora descansa en paz. Y no pude evitar dejar escapar una carcajada de dolor. Me dirigí a la caja, lentamente, para despedirme. A medida que me acercaba el murmullo se iba apagando, hasta que por fin estuve frente frente con mi destino. Primero desapareció la gente, después la sala, y por último el resto del mundo. Así me encontré en mitad de la nada contemplando mi féretro, cuando, de repente, el difunto se incorporo y como quien da un buen consejo me dijo: aún estas a tiempo. Desperté un poco aturdido, a mi lado en la cama, tu ausencia, me devolvía a la realidad. Aún estoy a tiempo. Lo primero que voy hacer, pensé, es valorar a la gente que quiere mi bien, y recompensarles con lo que desean, mi bien. Me reconstruiré con la fuerza que te da el amor y la gratitud, desarmaré mi dolor con la paciencia que preciso. Y apuntaré con certeza a mi objetivo. Y se que seré quien quiero ser y así borraré tu ausencia del colchón, porque esta noche estuve paseando por mi propio velatorio y comprendí. Os quiero, y doy gracias de aun estar a tiempo de decir gracias y de poder demostrar quién soy realmente. |
![]() puerta abierta a la esperanza (te amo Cris) |
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ESCLAVOS Nos arrastramos por la comodidad de la ceguera de un mundo que nos sirven en bandeja. Las dosis están aumentando y cada vez necesitamos más mentiras para alimentar nuestro egoísmo manufacturado por los corazones helados de aquellos que, ebrios de poder, nos someten. Me aterra morir sin haber vivido, o ni tan siquiera haber sentido más allá de lo que nos dejan sentir. Alegan que pedimos a gritos ser anulados, y lo peor es que es verdad. Títeres que ignoran los hilos. Una caverna, un mundo feliz y opio para el pueblo. Hemos olvidado lo obvio en el cajón donde guardamos todo aquello que nos es incómodo. Sentados frente a nuestro televisor, nos corrompemos con un miserable mundo de evasión, mientras damos vueltas en la rueda. Nos es suficiente un mundo hecho a medida de nuestra ingenuidad o nuestro miedo a saber la verdad. La verdad te hará daño pero también te hará libre, y la verdad es que somos esclavos. Esclavos de una realidad virtual que han puesto ahí para tenernos distraídos mientras el tiempo nos come el terreno. Escapa. La Revolución es Ahora. Te recomiendo que mires esto, puede ser que te ayude a ser libre. http://video.google.es/videoplay?docid=8883910961351786332 http://video.google.es/videoplay?docid=8883910961351786332 http://video.google.es/videoplay?docid=8883910961351786332 |
| un mundo feliz | |
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a fecha de hoy Del diablo que me espera. de la paciencia con que me espera. Señuelos, que entorpecen el camino, silencian mis pasos, mientras la carabina, que me separa de la felicidad, suspira incomprensión. Me enfrento al camino con una mirada ciega, y me estrello contra la bifurcación cautivo de la duda. Secretamente, a la intemperie de mis sentimientos, confecciono con retazos de miedo la salida más fácil. Se agotan las palabras a medida que se quema mi biografía, y la verdad es que daría lo que fuera por que no me importara, pero no es así, y no puedo evitar sentir un dolor inefable bajo las llamas de la comicidad de mi tragedia Persevero, como un perverso, como un suicida sin valor, como un kamikaze carente de principios, persevero en mi intento por recordar cual fue mi patria, desde este mundo al que fui exiliado. Vida sintética y régimen abierto de soledad, todo es temporal, una tregua que menospreciamos. |
| Charlie Rivel | |
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